miércoles, 20 de agosto de 2008

Tus fotografías del fondo del cajón

Cuando hallé la fuerza suficiente, reuní tus fotografías, las nuestras (no eran tantas) y las metí en un sobre. Estaba enojada y triste pero no podía botarlas ni romperlas o quemarlas, no quería eliminarlas de mi vida por completo, tampoco quería olvidarte. Así como las fotos eran guardadas en el fondo del cajón, guardaba yo una débil esperanza por que lo nuestro pudiera ser algún día.



Pensé que ese algún día había llegado, cuando había perdido toda esperanza e inclusive pensaba haberte superado por completo. Un año después "nosotros" se convirtió en una posibilidad otra vez y empezamos a salir nuevamente, la atracción fue inevitable, pero una vez más fracasamos. Luego de esto, tus fotografías seguían guardadas en el mismo sobre, en el mismo rincón del cajón.

Más tiempo ha pasado, nuevas pasiones, ambos hemos amado a otras personas y nuestras vidas son las mismas y a la vez son otras distintas a las que vivimos aquel tiempo. Hoy rescaté nuestras fotografías del fondo del cajón y te encontré otra vez, a ti y tus cachetes unidos por tu sonrisa tierna y esa mirada dulce que disfrutaba cuando estábamos bien.

Nos vemos chiquillos en esas fotos. Mi mirada también se veía dulce. Ambos cachetones pero tiernos. Entonces extrañé sentirme como en aquel entonces, extrañé querer a alguien, estar abrazadita, andar bajo la lluvia de agosto juntos, compartir las golosinas, cerrarle los botones del saco.

He vuelto a guardar tus fotos en el cajón. Prefiero evitar las nostalgias ahora y disfrutar de los next. Ellos también tienen su parte divertida, aunque no terminen de encajar en mis planes, ni en lo que siempre he deseado, pues de la mayoría de ellos no vale la pena guardar una fotografía.

A.

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